La relación entre la propuesta de valor, la experiencia del empleado y la marca del empleador

La relación entre la propuesta de valor, la experiencia del empleado y la marca del empleador

La mayoría de las empresas se enfrentan al reto de transformarse en entornos de trabajo capaces de atraer, comprometer y retener al talento necesario para enfrentar adecuadamente sus desafíos de negocio. Para lograr esto, es necesario comprender la relación entre la propuesta de valor del empleado, la experiencia del empleado y la marca empleadora. Estos tres elementos forman un nuevo trío en la gestión de personas. En este artículo, explicaremos cómo estos conceptos están interconectados y cómo pueden ser utilizados de manera efectiva para orientar el desarrollo de lugares de trabajo más atractivos, deseables y significativos.

 

¿Qué es la propuesta de valor al empleado?

 

La propuesta de valor para el empleado es la definición que hace una empresa de los atributos distintivos que ofrecerá como lugar para trabajar. Implica responder a preguntas como ¿Qué distingue a nuestra empresa como un gran lugar para trabajar? ¿Por qué alguien debería trabajar para nosotros y no en otra empresa? ¿Qué aspiraciones o expectativas cumple nuestra empresa como lugar de trabajo?

 

Como se desprende de lo anterior, para desarrollar una propuesta de valor atractiva y efectiva para los empleados es crucial comprender sus aspiraciones y expectativas y evaluar cuáles verdaderamente cumple la empresa como lugar de trabajo. Esto implica realizar investigaciones para recabar información valiosa sobre lo que los empleados valoran y perciben de la empresa. Al comprender estas expectativas y percepciones, una empresa puede articular una propuesta de valor para el empleado que se sustente en atributos deseables y distintivos como lugar para trabajar.

 

¿Qué es la experiencia del empleado?

 

Si bien la propuesta de valor para el empleado es una definición que orienta a una empresa en cuanto al tipo de lugar de trabajo en el que debe convertirse, debe reflejarse y materializarse en la experiencia real que los empleados tienen en la empresa.

 

La experiencia del empleado puede definirse como el conjunto de sensaciones, percepciones y emociones que los empleados experimentan en sus interacciones diarias y a lo largo de toda su vida laboral en una determinada empresa. Por tanto, la experiencia del empleado engloba todo tipo de interacciones y vivencias que un trabajador tiene con la empresa desde el momento de su contratación hasta su eventual salida.

 

Está comprobado que la experiencia del empleado determina en gran medida su satisfacción, compromiso, sentido de pertenencia y lealtad hacia la empresa. Es por esto que se ha convertido en un nuevo foco de atención para las empresas que desean crear entornos de trabajo satisfactorios y significativos para sus empleados, para a su vez generar el compromiso y la lealtad necesarios para impulsar el cumplimiento de los desafiantes objetivos actuales.

 

¿Qué es la marca empleadora?

 

La marca empleadora representa la reputación e imagen que una empresa proyecta como empleador en el mercado laboral. Es la percepción que los candidatos o potenciales empleados tienen de una organización como lugar para trabajar.

 

Una marca empleadora sólida puede ayudar a distinguir a una empresa de sus competidores en la batalla por atraer a los talentos más apreciados. Esto se logra mediante la creación de una identidad corporativa atractiva y diferenciada, que refleje los valores, la cultura y los atributos como lugar para trabajar que ofrece la organización. Una marca empleadora fuerte no solo atrae a los mejores talentos, sino que también fomenta la retención de empleados, al promover un sentido de pertenencia y compromiso con la empresa. Además, una reputación positiva como empleador puede mejorar la percepción del público y fortalecer la imagen de marca de la empresa en su conjunto.

 

Para construir y fortalecer el posicionamiento de la marca empleadora de una empresa, es esencial comunicar de manera efectiva los valores y atributos que la hacen destacar como un excelente lugar para trabajar. Esto se logra a través de diversos canales, como el sitio web corporativo, las plataformas de redes sociales dedicadas a la empresa y las actividades de reclutamiento y selección. Además, resulta fundamental ofrecer una experiencia coherente y gratificante a los empleados actuales, ya que esto no solo mejora su compromiso y satisfacción laboral, sino que también los convierte en auténticos embajadores de la marca empleadora de la organización. Estos empleados satisfechos y comprometidos no solo contribuyen al clima laboral positivo, sino que también transmiten su entusiasmo y lealtad hacia la empresa, fortaleciendo así su reputación como empleador deseable.

 

Reforzando la sinergia

 

La sinergia entre la propuesta de valor, la experiencia del empleado y la marca empleadora es fundamental y debe reforzarse de manera recíproca, con la propuesta de valor al empleado como epicentro. Tanto la estrategia de experiencia del empleado como la estrategia de posicionamiento de la marca empleadora de la empresa deben estar fundamentadas en los lineamientos que emanan de la propuesta de valor al empleado. Como se ilustra en la figura adjunta, la estrategia de experiencia del empleado debe estar pensada hacia los colaboradores actuales de la organización, mientras que la estrategia de posicionamiento de la marca empleadora debe estar enfocada en los trabajadores potenciales o el mercado laboral de interés.

 

Así, la estrategia de experiencia del empleado determina el tipo de vivencias que la empresa buscará generar en sus colaboradores actuales, mientras que la estrategia de posicionamiento de marca empleadora define la imagen que la empresa aspira proyectar en el mercado laboral. Ambos aspectos deben ser considerados como expresiones de la propuesta de valor al empleado, tanto en el ámbito interno como en el externo, respectivamente.

 

Conclusión

 

Es imperativo que las empresas comprendan y gestionen de manera efectiva la relación entre la propuesta de valor, la experiencia del empleado y la marca empleadora. Al hacerlo, pueden desarrollar una estrategia integral que atraiga, comprometa y fidelice a los mejores talentos, promoviendo así el éxito a largo plazo de la organización. Con una comprensión clara de la importancia de estos elementos y su interdependencia, las empresas pueden crear una estrategia integral que maximice su potencial.

 

Al invertir en una sólida propuesta de valor, una experiencia del empleado positiva y una marca empleadora atractiva, las empresas pueden establecer una base sólida para garantizar el talento necesario para el éxito a largo plazo. No se debe subestimar el poder de este trío en la gestión de personas. Al aprovechar de manera efectiva estos tres elementos, se puede marcar la diferencia en la atracción, compromiso y retención de talento, posicionándose como líder en la industria.

 

En Visión Humana te podemos ayudar a definir la propuesta de valor del empleado, tu estrategia de marca empleadora y abordar el diseño de la experiencia del colaborador ¡No dejes de hablar con nosotros!