
17 Oct La Falacia de las Generaciones Globales
El Error de Aplicar Modelos Generacionales Globales
En las oficinas de Santiago, ejecutivos de marketing debaten si sus campañas deben dirigirse a «millennials» o «centennials», mientras que en recursos humanos se diseñan estrategias para «retener talento generación Z». Sin embargo, lo que se tiende a olvidar fácilmente es que estas categorías nacieron en realidades sociohistóricas completamente ajenas a la experiencia chilena, y su aplicación acrítica está generando decisiones empresariales basadas en premisas falsas.
La adopción mecánica de modelos generacionales estadounidenses o europeos en Chile representa uno de los errores conceptuales más comunes del mundo de las empresas actual. No se trata simplemente de una discusión académica: estamos hablando de millones de dólares invertidos en estrategias de marketing y gestión de personas que parten de supuestos incorrectos sobre cómo se forman realmente las identidades generacionales en nuestro país.
El Costo de la Extrapolación
Los modelos generacionales dominantes se construyeron sobre hitos históricos específicos de sus países de origen: la prosperidad económica post-Segunda Guerra Mundial, los movimientos contraculturales de los años 60, la revolución tecnológica de Silicon Valley, o las crisis económicas de economías desarrolladas. Ninguno de estos marcos de referencia coincide con la experiencia histórica chilena, donde los hitos generacionales han sido otros: la reforma agraria, el golpe militar de 1973, la transición democrática, las crisis económicas de los años 80 y 2008, y procesos de modernización con características muy particulares.
Esta desconexión tiene consecuencias muy concretas en el mundo empresarial. Las estrategias de marketing que asumen que los jóvenes chilenos comparten las mismas referencias culturales que sus pares estadounidenses serán menos relevantes y efectivas. Las políticas de recursos humanos diseñadas para «millennials globales» chocan con las expectativas y valores de profesionales formados en un contexto donde la estabilidad laboral tiene significados diferentes debido a la experiencia histórica familiar con crisis económicas y regímenes autoritarios.
Un ejemplo adicional: mientras los modelos extranjeros sugieren que las generaciones jóvenes priorizan la flexibilidad laboral sobre la estabilidad, en Chile la valoración de la estabilidad está profundamente marcada por la memoria familiar de las crisis de los años 80 y la experiencia de precariedad económica. Esta diferencia no es menor; determina cómo se relacionan los trabajadores con las empresas y qué tipo de propuestas de valor laboral resultan atractivas.
La Construcción Real de las Generaciones Chilenas
Las generaciones chilenas se han constituido en torno a experiencias históricas específicas que no tienen equivalente en las sociedades donde nacieron los modelos provenientes de otros países. Quienes vivieron su juventud durante la dictadura desarrollaron relaciones particulares con la autoridad, el riesgo y la planificación a largo plazo. Aquellos que ingresaron al mercado laboral durante la transición democrática experimentaron una particular combinación de optimismo económico y cautela política. Los que crecieron en los años 90 vivieron procesos de apertura cultural y económica en un contexto de democratización que no se replica en sociedades con democracias históricamente más consolidadas.
Estas experiencias generan códigos culturales, expectativas y comportamientos que no pueden ser capturados por modelos que nacen de contextos con trayectorias históricas diferentes.
La Tecnología No Es Neutral Culturalmente
Uno de los argumentos más frecuentes para justificar el uso de modelos generacionales globales es que la tecnología habría homogeneizado las experiencias generacionales a nivel mundial. Este argumento ignora que la adopción tecnológica ocurre siempre en contextos socioculturales específicos que influyen en sus significados y usos.
Por mencionar algunos ejemplos, en Chile la masificación de internet coincidió con procesos políticos y económicos bien particulares. Las redes sociales se adoptaron en un contexto donde los medios tradicionales tenían credibilidades específicas debido a su comportamiento durante la dictadura. Los smartphones llegaron a una sociedad con patrones de socialización familiar diferentes a los de sociedades individualizadas. El comercio electrónico se desarrolló en un contexto de desconfianza institucional particular.
Estos factores generan usos y significados tecnológicos diferentes que no pueden ser capturados por modelos que se construyen desde contextos sociales y culturales distintos.
Hacia Estrategias Generacionales Contextualizadas Localmente
La alternativa no es rechazar todo conocimiento sobre dinámicas generacionales, sino desarrollar marcos analíticos que reconozcan las especificidades del contexto chileno. Esto implica identificar los verdaderos hitos generacionales nacionales y comprender cómo estos han moldeado valores, expectativas y comportamientos específicos de las personas.
Para el marketing, esto significa desarrollar insights basados en la experiencia histórica real de los diferentes grupos sociohistóricos chilenos, no en supuestos importados. Para la gestión de personas, implica diseñar políticas que reconozcan las expectativas laborales formadas en contextos sociales e históricos particulares.
La construcción de marcos generacionales chilenos no es solo una necesidad académica; es un imperativo empresarial. Las organizaciones que sigan aplicando mecánicamente modelos extranjeros continuarán perdiendo oportunidades de conexión real con sus mercados y colaboradores.
El primer paso es reconocer que las generaciones se constituyen por experiencias históricas compartidas, no por años de nacimiento universales. El segundo es invertir en comprender cuáles han sido esas experiencias formativas en el contexto chileno específico. El tercero es traducir esa comprensión en estrategias empresariales concretas.
No se trata de nacionalismo empresarial, sino de precisión analítica. Las mejores estrategias de marketing y gestión de personas son aquellas que conectan con las realidades culturales específicas de cada país. En un mundo cada vez más globalizado, la capacidad de comprender y responder a las especificidades locales se convierte en una capacidad fundamental.
La pregunta para ejecutivos de marketing y recursos humanos es simple: ¿seguirán invirtiendo en estrategias basadas en supuestos extranjeros, o desarrollarán marcos de comprensión que reflejen realmente cómo se han formado las generaciones chilenas? La respuesta determinará no solo la efectividad de sus estrategias, sino su capacidad de conectar auténticamente con los mercados y talentos locales.
En Visión Humana te podemos ayudar a desarrollar modelos de generaciones aplicables localmente. Hablemos contacto@visionhumana.cl
Este artículo ha sido redactado con el uso de herramientas de inteligencia artificial.