Especial del día de los padres: El desafío de los padres chilenos.

Como ya hemos comentado en nuestro informe de tendencias sobre los nuevos padres y madres chilenos, los conceptos de maternidad y paternidad están cambiando junto a las idas y venidas de los tiempos; la sociedad y cultura chilena no es inmune a estos cambios, al contrario, está pasando vertiginosamente por una transformación en sus valores apalancada por las generaciones más jóvenes.

En el caso de los padres, el principal reto que tienen es el de poder participar más en la crianza de los hijos a la vez que deben cumplir con la expectativa de proveedor del hogar. El concepto de paternidad tradicional evalúa lo bueno que es el padre, en su calidad de hombre, como el que asegura el sustento y es capaz de echarse el hogar a sus espaldas.

Obviamente con el ingreso y aumento de la fuerza laboral femenina, ese concepto ha ido transformándose en algo que, por fuerza, requiere mayor complementariedad entre los roles del hombre/padre y la mujer/madre dentro de la familia.

Ahora, lo importante es pensar que la discusión se da en el seno familiar, lo que quiere decir que el requerimiento ya posee un carácter institucional, sin embargo, de poco sirve que los padres quieran estar más involucrados en la crianza de sus hijos, si como sociedad no existen las condiciones dadas para que esto pueda ocurrir.

En el caso de Chile, la mayoría de las familias se encuentran entre los niveles socioeconómicos D y C3, lo que permite deducir que en su mayoría son familias donde tanto el padre y la madre forman parte de la fuerza laboral para lograr llegar a fin de mes, y por lo tanto ambos cumplen con el rol de proveedores. Sin embargo, el desafío para ambos continúa siendo diferente debido a los roles preestablecidos del género:

-La madre debe ser primero una buena madre y ama de casa, y segundo una buena proveedora.

-El padre debe ser primero un buen proveedor y segundo un buen padre.

Esto hace que hablar de la maternidad o paternidad, quede un poco obsoleto el distinguir entre responsabilidades del padre y responsabilidades de la madre, cuando la discusión debería darse en términos de la crianza como tal.

Con esta lógica, y en el mes del día del padre, compartimos 3 recomendaciones basadas en los insights de nuestro informe de tendencias de crianza, que van dirigidos a ayudar a esos papás que se ven frustrados por una causa u otra, cuando quieren involucrarse más en la crianza de sus hijos:

-Trascender la lógica de paternidad y maternidad: Como adelantaba, hoy en día existen padres que quieren involucrarse en la crianza de los hijos tanto como las madres, pero que, sin embargo, cuando van a la práctica se dan cuenta de que los servicios, la cultura y el sistema, los sigue encajonando en el rol de proveedor. Para lograr esa trascendencia es importante diseñar servicios donde los padres puedan interactuar normalmente con sus hijos o hijas (como los baños o vestidores, por ejemplo), desarrollar políticas laborales que consideren los mismos beneficios tanto para la madre como el padre, o simplemente derrocar los estereotipos, los que nos lleva a nuestra siguiente recomendación.

-Evitar el estereotipo del papá torpe: ¿recuerdan esas películas como Daddy Day Care (Eddie Murphy), Jingle all the way o Kindergarten Cop (Arnold Schwarzenegger), donde los hombres eran bastante incompetentes a la hora de cuidar a niños o participar en algún aspecto de la crianza?, alguien podría argumentar que son de una época diferente; pero entonces, recordemos Los Increíbles 2 recién lanzada el año pasado. Todas estas películas justifican la torpeza del hombre a la hora de criar niños en función de la comedia, pero es algo que las marcas deben evitar hacer a la hora de conversar sobre la crianza con papá y mamá. Existen muchos padres dedicados y educados en materia de crianza, y tantos otros que no quieren ser representados por ninguno de los estereotipos anteriores.

-Cédele el control a papá: Si tú, la mamá que está leyendo esto, no, no me equivoco, es contigo… deja que papá tenga su propio estilo en la crianza y déjalo vivir la experiencia. Cuando se ofrezca para ayudar a vestir o peinar al pequeño o pequeña, no le digas cosas como “deja que mejor lo hago yo porque no sabes”, o “para eso mejor lo hubiera hecho yo”. Los padres que buscan involucrarse precisamente esperan no solo cumplir una responsabilidad, sino disfrutar la experiencia, y cuando se le desmerita o critica, es bastante frustrante. Déjalo disfrutar de sus hijos mientras los cría, porque esto es de vital importancia para desarrollar vínculos afectivos para ambos.

Recuerden entonces que la crianza de los hijos no es algo que debe estar definida por el género de papá o mamá, mucho menos por sus roles, la crianza es un proceso transversal y por lo tanto debería transcender los conceptos de “maternidad” y “paternidad”, tal y como los definimos hoy en día.

 

 

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Daniel Rodríguez, Director de Investigaciones y Tendencias.

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