
29 Ago Ansiedad Tecnológica en el Trabajo: Desafíos y Oportunidades para las Empresas
La última encuesta CEP (marzo-abril 2025) ha puesto de manifiesto una realidad que muchas empresas ya intuían: existe una creciente preocupación entre los trabajadores chilenos sobre el impacto que las nuevas tecnologías, particularmente la inteligencia artificial, tendrán en el mercado laboral. Este fenómeno, que podríamos denominar «ansiedad tecnológica», representa tanto un desafío como una oportunidad para las organizaciones que buscan implementar procesos de transformación digital de manera exitosa.
La preocupación tecnológica en cifras
Los datos de la última encuesta son contundentes: el 66% de los encuestados manifestó estar «muy preocupado» o «bastante preocupado» de que en los próximos 10 años las máquinas, los programas informáticos y la inteligencia artificial reemplacen muchos de los trabajos realizados por personas. Específicamente, un 37% se declaró «muy preocupado» y un 29% «bastante preocupado» por esta posibilidad.
Solo un 23% se mostró «poco preocupado» y apenas un 7% «nada preocupado», lo que evidencia la magnitud de esta inquietud colectiva. Además, esta ansiedad tecnológica no afecta por igual a todos los segmentos: es más pronunciada entre trabajadores de mayor edad, menor nivel educacional y en sectores económicos más susceptibles a la automatización.
Esta preocupación no es aislada y se enmarca en un contexto más amplio de incertidumbre económica, donde el 50% de los chilenos califica la situación económica como «mala» o «muy mala», y el 53% anticipa un empeoramiento en los próximos 12 meses.
Esta convergencia entre pesimismo económico y temor al reemplazo tecnológico genera un cóctel particularmente desafiante para las empresas que necesitan modernizarse sin afectar el compromiso de sus trabajadores.
Segmentos en base a la percepción de obsolescencia profesional
Paralelamente a estos hallazgos, una encuesta exploratoria que realizamos a través de LinkedIn sobre obsolescencia profesional arroja luces sobre cómo los trabajadores perciben la sostenibilidad de sus competencias actuales. Según esta encuesta, la mayoría de los profesionales (56%) estima que entre un 25% y 50% de sus conocimientos y habilidades perderán vigencia en el futuro cercano, adoptando lo que podríamos llamar una postura de «adaptación balanceada».
A partir de un análisis de las respuestas entregadas a esta encuesta, podemos identificar tres potenciales perfiles frente al cambio tecnológico en sus entornos laborales:
- Los optimistas resilientes (23%): Perciben baja obsolescencia de sus conocimientos y confían en la estabilidad de sus competencias profesionales.
- Los adaptativos balanceados (56%): Anticipan un equilibrio entre continuidad y cambio, adoptando un enfoque moderado de adaptación.
- Los transformadores radicales (21%): Prevén alta obsolescencia y necesidad de reinvención, con apertura total al cambio.
Reconocer esta diversidad de perspectivas dentro de las organizaciones es fundamental para diseñar estrategias de transformación digital efectivas y empáticas.
Implicaciones para las empresas chilenas
1. Comunicación transparente sobre la implementación tecnológica
La transparencia en la comunicación es crucial para mitigar la ansiedad tecnológica. Las empresas deben ser claras sobre:
- Qué tecnologías se implementarán y por qué
- Cómo afectarán a los diferentes roles y departamentos
- Qué oportunidades crearán, no solo qué funciones podrían automatizarse
2. Programas de recapacitación diferenciados
A la luz de los diferentes segmentos identificados, las organizaciones deberían desarrollar programas de capacitación personalizados:
- Para «Optimistas resilientes»: Enfoque en perfeccionamiento y actualización incremental
- Para «Adaptativos balanceados»: Equilibrio entre refuerzo de habilidades existentes y desarrollo de nuevas competencias
- Para «Transformadores radicales»: Programas intensivos de reconversión profesional y adquisición de habilidades emergentes
3. Creación de una cultura de aprendizaje continuo
Las empresas más exitosas en la era digital serán aquellas que fomenten la «meta-competencia» más valiosa: la capacidad de aprender, desaprender y reaprender continuamente. Esto implica:
- Normalizar el aprendizaje como parte del trabajo diario, no como actividad excepcional
- Valorar y recompensar la adaptabilidad y curiosidad
- Proporcionar recursos y tiempo para la autoformación
4. Participación en la definición del futuro del trabajo
Las organizaciones chilenas tienen la oportunidad de liderar la conversación sobre el futuro del trabajo, participando activamente en:
- Colaboraciones con instituciones educativas para alinear formación y necesidades emergentes
- Mesas de trabajo sectoriales sobre transformación digital responsable
- Iniciativas de diálogo social que incluyan a sindicatos, gobierno y academia
Casos de éxito en la gestión de la ansiedad tecnológica y obsolescencia profesional
Algunas empresas ya han abordado estos desafíos de manera proactiva:
- Programa de una importante empresa minera: Implementó un sistema de certificación de competencias digitales con distintos niveles de profundidad, permitiendo a cada colaborador avanzar a su propio ritmo mientras visualiza claramente su progreso.
- Iniciativa de una cadena de retail: Creó comités mixtos (operaciones, TI, RRHH) para evaluar cada implementación tecnológica, asegurando que las personas afectadas tengan voz en el proceso.
- Academia digital de una entidad financiera: Desarrolló una plataforma interna de aprendizaje con rutas personalizadas según el perfil del colaborador y su «índice de vulnerabilidad digital».
Conclusión: Transformación digital centrada en las personas
La ansiedad tecnológica y la percepción de obsolescencia profesional representan un llamado de atención para las empresas. La transformación digital es inevitable, pero su implementación no tiene por qué ser disruptiva o traumática para los trabajadores.
Al comprender los diferentes perfiles de adaptación profesional e implementar estrategias diferenciadas, las organizaciones pueden avanzar tecnológicamente mientras mantienen el compromiso y motivación de sus trabajadores.
El verdadero desafío no es tecnológico sino humano: cómo facilitar una transición que potencie lo mejor de las personas y la tecnología, creando un futuro laboral donde ambas dimensiones se complementan en lugar de competir.
La ansiedad tecnológica y la obsolescencia profesional no son inevitables sino gestionables, y las empresas que mejor lo entiendan estarán mejor posicionadas para prosperar en la economía digital que ya está definiendo el futuro del país.
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Este artículo fue redactado con la asistencia de herramientas de inteligencia artificial.